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Los Antiguos Dioses y el Ordenamiento de Azeroth

De WarcraftWiki

Los Antiguos Dioses y el Ordenamiento de Azeroth es parte del Capítulo I de la Historia de Warcraft.

Ignorantes de la misión de Sargeras de deshacer sus incontables trabajos, los Titanes continuaron moviéndose de mundo a mundo, dando forma y ordenando cada planeta como ellos creían conveniente. Durante su travesía llegaron a un pequeño mundo a la que sus habitantes llamarían posteriormente Azeroth. Mientras los Titanes se abrían paso hacia las primordiales planicies, encontraron una cantidad de seres hostiles elementales. Estos elementales, que adoraban a una raza de seres inimaginablemente malignos conocidos como los Antiguos Dioses (Old Gods), juraron expulsar a los Titanes y mantener su mundo limpio del toque de los metálicos invasores.

El Panteón, perturbados por la inclinación de los Antiguos Dioses hacia el mal, marcharon en guerra contra los elementales y sus amos oscuros. Los Antiguos. Los ejércitos de los Antiguos dioses fueron encabezados por los más poderosos tenientes de los elementales: Ragnaros el Señor del Fuego (Ragnaros the Firelord), Therazane la Madre Piedra (Therazane the Stonemother), Al'Akir el Señor del Viento (Al'Akir the Winlord), y Neptulon el Cazador de Mares (Neptulon the Tidehunter). Sus caóticas fuerzas estallaron a lo largo de la faz del mundo y se enfrentaron con los colosales Titanes. Aunque los elementales fueron poderosos más alá de la comprensión mortal, sus fuerzas combinadas no pudieron detener a los magníficos Titanes. Uno por uno, los señores elementales calleron, y sus fuerzas fueron dispersadas.

El Panteón destrozó las ciudadelas de los Antiguos Dioses y encadenaron a los cuatro dioses malignos debajo de la superficie del planeta. Sin el poder de los Antiguos Dioses que mantuviera sus furiosos espíritus en el mundo físico, los elementales fueron desterrados a un plano abismal, donde pudieran contender unos con otros por toda la eternidad. Con la partida de los elementales, la naturaleza se calmó, y el mundo se asentó en un pacífica armonía. Los Titanes observaron que la amenaza estaba controlada y se dispusieron a trabajar.

Los Titanes facultaron varias razas para ayudarles a darle forma al mundo. Para ayudarlos a forjar las inconmesurables cavernas debajo de la tierra, los Titanes crearon a los enanos terrestres a partir de piedra viva y mágica. Para ayudarlos a eregir los mares, los Titanes crearon a los inmensos pero gentiles gigantes del mar. Por muchos años los Titanes movieron y dieron forma a la tierra, hasta que al final quedó un continente perfecto. En medio del continente, los Titanes crearon un lago de brillantes energías. El lago, al que llamaron Pozo de la Eternidad (Well of Eternity), sería la fuente de la vida para el mundo. Sus potentes energías nutrirían los huesos del mundo y otorgarían vida al rico suelo de la tierra. A través de los años, plantas, árboles, monstruos y criaturas de todo tipo comentzaron a crecer en el continente principal. A la caída del crepúsculo sobre el día final de sus labores, los Titanes llamaron al continente Kalimdor: "tierra de eterna luz de estrellas" (Kalimdor: "land of eternal starlight").

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